Etiquetas

,

Había una vez yo tenía un gatito, que se llamaba Hokusai, era un animalito muy obediente, cuando le decíamos siéntate se sentaba, le decíamos feo él nos rosaba con su cuerpo de conejo y nos lamía con su lengua de lija.

Era muy cariñoso e incluso nos acompañaba a la tienda a comprar su rico cat (su comida preferida). Miki, mi hermano, quería que tenga hijitos y buscó una gatita y la consiguió, justo a la vuelta de la esquina de la casa, de la vecina Pocha que regalaba gatitos, estos eran muy grandes y muy bonitos. Pero a Hokusai no le llamaba la atención, parecía que había decidido quedarse soltero y no complicarse la vida… de pronto un día cuando llegamos con mi mamá de mi clase de música lo encontramos tirado en medio del patio vomitando espuma, no podía pararse, se revolcaba de dolor, mi gatito se había comido veneno, tratamos de auxiliarlo, le dimos leche, aceite pero no aceptaba nada, Le pedí a Dios con todo mi corazón que lo salve, sufrió mucho antes de morir, para mí fue un gran trauma ver y no poder ayudarlo, habíamos llegado demasiado tarde.

Esa noche no pude dormir, me pasé llorando toda la noche, le conté a mi hermano y él me dijo que le escriba una carta de despedida y así lo hice. Creo que otro gato no podrá reemplazar a mi Hokusai. Lo extraño mucho.

Hokusai dejó de existir 21 de Septiembre del 2012.

María Steffany Hinostroza Huaynalaya.

Anuncios