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Por: Martin Arauzo Arancibia 

La Feria de Huancayo, que se realiza todos los domingos en la Avenida Huancavelica, ha sufrido a través de los años diversas transformaciones y cambios sustanciales que ha simple vista parecieran haber alterado el valor tradicional y artesanal, con que contaba dicha feria. No obstante, hoy no ha perdido el atractivo comercial, sino más bien actualmente la venta de ropa y demás productos industrializados, van ganando ubicación, a lo largo de la avenida en la que funciona, con un importe total de ventas en miles de soles.
Considerando tal importancia, uno de los estudios más rigurosos que se hicieron sobre la feria, fue el de José María Arguedas en 1956, titulado “Estudio etnográfico de la feria de Huancayo”. Este trabajo que fue un informe solicitado por la Oficina Nacional de Planeamiento y Urbanismo, consistió en presentar una descripción minuciosa de la formación de la ciudad y del origen y evolución de la feria , aunque con algunas falencias de datos que el mismo Arguedas reconoce , trataremos en esta ocasión de validar algunas apreciaciones que podrían estar aun vigentes.

Sobre el origen y evolución
El origen de la feria de Huancayo que se ubicaba en la calle Real, es hasta hoy un misterio, no solo por falta de documentación, sino porque su origen es vinculado con la fundación de Huancayo, esto en 1570 aproximadamente; sin considerar que muchas veces el trueque o intercambio de productos ya se daba en la etapa prehispánica como parte de un futuro comercio que mas adelante, con la conquista española, solo cambio la modalidad del trueque por la compra y venta.
Debido a la inmejorable ubicación de esta ciudad, “… que desde 1553 fue tambo o posada de arrieros, posada forzada, ya que el camino de Jauja, para el Sur, estaba exactamente a una jornada de ocho leguas, como lo estaba también en Huambo, viajando de este lugarejo para el Norte…” (Arguedas, s/f.93), esto en el ayllu o barrio de Huamanmarca (actual parque del mismo nombre, de la ciudad de Huancayo). Por ello se presume que ya para ese entonces, existía una pequeña feria o alguna clase de intercambio de productos en el tambo real de la ciudad, dado que el propio servicio de guardar a los caballos de los arrieros o alimentarlos con follaje tenía un precio .


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Ricardo Tello Devotto, en su Historia de la Provincia de Huancayo (1972), cita el informe de Antonio Torres el cual señala: “A causa del comercio se reúnen en la plaza de la iglesia nueva [denominada hoy en día Catedral de Huancayo], y en la calle principal, los domingos de cada semana de 3 a 4 mil personas constituyendo una verdadera feria, introducida poco a poco desde el año 1822, con motivo del acantonamiento del ejército español en esta ciudad”.
Esta posición es fundamentada por Oscar Chávez Molina quien dice que a causa de la llegada del Virrey Canterac, a este Valle rico en productos de todo género, decidió quedarse por la abundancia de pastos para los caballos de sus tropas, es por ello que “… las ferias de tanto renombre i que fueron día a día adquiriendo importancia y fama, hasta hacer de este mercado uno de los mas celebres de la República, donde las transacciones comerciales ascendían en algunos domingos a más de cincuenta mil soles… “(Chávez, 1926.93). Además agrega que esta elevada suma de dinero es fabulosa para una feria semanal.
La feria que se daba en la calle Real, fue respaldada por la atractiva cantidad de tiendas, de españoles avecindados a lo largo de esta calle, quienes se establecieron por las excelentes condiciones económicas que daba esta ciudad a principios del siglo XIX, dichas tiendas expendían artículos básicamente importados, como ropa traída de la península, accesorios, artículos de limpieza, etc., esta tendencia continuó hasta el siglo XX, con negocios como “… la farmacia “El Pueblo”, el hotel “Colón”, el hotel “Central” del español Gómez, el local de la hermandad de los masones, la Heladería “Ospino”, el de Panconrata y el kiosko de revistas y periódicos del señor Quintanilla en la casa Castilla, la casa Sotomayor, la librería “Llaque”, la tienda “Awapara”, la tienda de telas “Maranganí”, los judíos Mubarak, que en realidad eran árabes palestinos, la sombrería de los hermanos Altamirano…”(Matayoshi, 2008.141), todos ubicados en dicha calle.
Con respecto a la ubicación de los comerciantes de la feria a lo largo de la calle Real, Arguedas la describe detalladamente, destacando así:
Segunda Cuadra: Al este 25 puestos de zapatos, al oeste muebles de eucalipto y maderas de montaña.
Tercera Cuadra: Al este, 37 puestos de zapatos, 17 puestos de sombreros hechos a mano en el pueblo de Cajas, 17 puestos de mantas de Hualhuas.
Cuarta Cuadra: Al este 8 puestos de tejidos de Puno; 12 puestos de objetos de filigrana de San Jerónimo. En algunos puestos se vendían también aretes y otras prendas de fantasía. Al oeste, 18 puestos de tejido de lana, chullos, fajas de Concepción y Viques, medias, matas, bolsas, gorros, chompas, algunas guitarras y frazadas de Ayacucho.
Quinta Cuadra: 118 puestos de ropa hecha; 6 puestos de chifleros; rondines, tijeras y botones, entre otros artículos de menor importancia.
Sexta Cuadra: 70 puestos de ropa hecha.
Séptima Cuadra: 108 puestos de ropa hecha.
Octava Cuadra: 20 puestos de sombreros para hombres.
Novena Cuadra: 24 puestos de ropa hecha
Decima Cuadra: Puestos de herramientas de labranzas hechas en fragua y de fabricación industrial.
Undécima Cuadra: Comestible de toda especie ordenada en cuatro filas.
Duodécima Cuadra: En esta cuadra se vendía en mayor proporción maíz, y papas y habas.

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Tal y como vio Arguedas la feria en 1956, aún hoy conserva algunas característica de la ubicación de los feriantes, sin embargo también podemos ver que ahora la feria se realiza en la Avenida Huancavelica, desde la década de los 80 del Siglo XX, una decisión un tanto arbitraria pues con esta disposición ha perdido su esencia en sí de realizarse en su lugar de origen.
Por otro lado a la provincia de Huancayo se le reconoce como, “Capital Ferial del Perú”, constituyéndose así como una ciudad eminentemente comercial. Donde las ferias se dan todos los días de la semana, por ejemplo; el lunes en San Agustín de Cajas y Huayucachi; el martes en Viques, Pucara y Hualhuas; el miércoles en San Jerónimo de Tunan y Jauja; el jueves en Orcotuna, Sicaya y Sapallanga; el viernes en Ahuac, Aco y Chongos Bajo; el sábado en Chupaca, Marco, Matahuasi y Muquiyauyo; los domingos en Huancayo, Concepción, Jauja, Mito y Huaco.

A modo de conclusión

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foto: paisajedehuancayo.blogspot.com

Se tiene que destacar de la etnografía de Arguedas, los siguientes puntos.
– La feria desde su origen, no fue un lugar donde se vendieron únicamente productos tradicionales, sino más bien, fue un mercado donde se podía encontrar desde verduras hasta ropa, como se puede apreciar hasta la actualidad.
– Los cambios que se iban produciendo y el crecimiento de la feria, se debió al constante avance y los requerimientos que necesitaba la sociedad de ese entonces y como ira transformándose a futuro.

En ese sentido podríamos decir que dicha etnografía, se mantiene vigente hasta la actualidad.

Bibliografía citada

ARGUEDAS, JOSÉ MARÍA. S/F. “Dos Estudios Sobre Huancayo”. Huancayo: Universidad Nacional del Centro del Perú.

CHÁVEZ MOLINA, OSCAR. 1926. “Huancayo”. Huancayo: Librería Lazo Sánchez.

ESPINOZA SORIANO, WALDEMAR. 1973. “Enciclopedia Departamental de Junín”. Huancayo: Editor Enrique Chipoco Tovar.

MATAYOSHI MATAYOSHI, NICOLÁS. 2008. “La Feria Dominical de Huancayo de la década de 1950”. Huancayo: En Meza Salcedo, Américo, Soto Sulca Ricardo. “Sentido de Pertenencia” – Construcción de las identidades en la Sociedad Peruana. Ed. Talleres de Estudios Sociológicos y Centro de Capacitación José María Arguedas. pp. 139-145.

PÉREZ BRAÑEZ, JAIR. 2009. “La feria del Valle del Mantaro. Aproximaciones desde los discursos antropológico y literario”. Huancayo: En “Agua”. Revista Cultural Andina N° 4. Imprenta editorial Punto Com. pp. 541-558

TELLO DEVOTTO, RICARDO. 1971. “Historia de la Provincia de Huancayo”. Huancayo: Librería Llaque.

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