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Por: Eusebio Valdivia R.

S. Dalí: Violetas imperiales

S. Dalí: Violetas imperiales

De lo económico a la posibilidad simbólica

Recapitulando lo anterior, la “interpelación” es la parte substancial de la ideología, sin ella no (se) podría acceder al mundo social. Como afirmamos, la utilidad se vuelve el principal instrumento de esta “interpelación”, con ella interroga, persuade, e inquieta a los individuos. En conjunto, la ideología se sirve de la interpelación para llegar a los individuos; de igual manera, la interpelación se sirve de la utilidad, perfeccionando, así, su efectividad.
“La utilidad” surge, primero, como una forma de tipo económico, como una representación juiciosa de operar en el mundo social. Un determinado grupo de actos ideológicos tiene que parecer atractivo y beneficioso, algo necesario en nuestras vidas. En el ejemplo del “vehículo de doble tracción” , los usuarios nada tienen que preguntarse por si se está contribuyendo a algún tipo de consumismo capitalista o si lo que hace forma parte de algún tipo de ideología; se compra el objeto por la utilidad que muestra y manifiesta. El ejemplo cumple todas las características de un gesto ideológico; mediante “la utilidad” el individuo es interpelado –persuadido- a formar parte del grupo que toma la vida social por las riendas de “lo sensato” y “lo productivo”.
El concepto (de) “utilidad” es el lugar en donde el campo económico se corresponde con el campo simbólico. La economía necesita sobrepasar sus límites para satisfacer las necesidades de los individuos. Para esto no son necesarios más recursos, sino medios instrumentales que le faciliten el propósito. La creación de medios simbólicos para suplantar la escasez de recursos que la demanda solicita, ha sido una especialización dentro de nuestra sociedad. La imposición de créditos, marcas de ropa, etiquetas, moda, ceremonias de homenaje, etc.; son indispensables para dinamizar los procesos económicos y la actividad social. De lo que se trata es de retribuir mediante capital simbólico algo que pertenece al campo de lo económico. Esto es, articular las relaciones sociales a través del intercambio del dinero nominal por el dinero real. En conjunto, el campo económico y el campo simbólico hacen posible la existencia de “la utilidad”, pero no actúan de manera aislada, sino en conjuntos, todos a la vez.
Pero, ¿cómo se consigue legitimar este tipo de relaciones? La respuesta está en la institucionalización de estos actos. La utilidad debe buscar el elemento, o el impulso, que le garantice una jerarquía dominante frente a sus demás contendores. Al igual que cualquier posición de autoridad, dentro de una sociedad, “la utilidad” debe reconocer el componente que le proporcione una cantidad considerable de capital cultural, que a su vez le asegure un puesto dentro de la estructura social. Así, se vuelve forma, y jurídicamente garantizada.

Apuntes sobre la ideología I: El problema de la “falsa conciencia” (Ensayo)

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