Etiquetas

, , ,

Por: José Carlos Ortega (*)

Yahaicamui, yahaicamui[1]Taita Shanti,/ Pahasaicui, pahasaicui/ Mama Giltrudis./ Tushurusun, tushurusun / Alegracushun,/ Cuyallanchic-han/ Tragullak upiaicui.

CIMG0067 Introducción.

En este trabajo me remito exclusivamente al ritual celebrado en el Centro Poblado de Huayllaspanca – Distrito de Sapallanga – Provincia de Huancayo. He participado desde la víspera (24 de julio) hasta el martes 31 de Agosto en el ritual de la herranza. Fui hospedado por la familia Vila Matos[2] durante mi estadía y, asimismo, ellos me presentaron como un miembro de su familia a la comunidad. En total he participado activamente –desde la víspera hasta mi retiro de la comunidad– en seis Santiagos.

 ¿Por qué el Santiago es un ritual? Mi respuesta se fundamenta en la definición que brinda Victor Turner en La selva de los símbolos: es una conducta formal prescrita en ocasiones no dominadas por la rutina tecnológica y relacionada con la creencia en seres o fuerzas mística (Turner 1980, 21). Es una conducta formal pues compromete a las diversas partes en su realización. No es un acto espontáneo: establece relaciones entre grupos sociales determinadas por el tiempo y espacio donde se realiza. Si bien se expresan sentimientos o emociones, el fin del ritual del Santiago no es ese. Es un acto formal que cohesiona familias en una comunidad determinada (Centro poblado de Huayllaspanca) generando la circulación de bienes materiales (Connerton 1989, 44). La tecnología empleada en la realización del Santiago es un problema, es decir, no puedo negar categóricamente el influjo de instrumentos musicales exógenos (saxofón, clarinete), la contratación de equipos de grabación, la industria discográfica y la venta de dvds en los mercadillos de Huancayo. Todos estos “herramientas nacidas de la tecnología occidental” han alterado el ritual del Santiago. La definición de Turner en este punto se vuelve problemática.

 El Santiago subyace al ganado. El ganado es la más pequeña unidad del ritual que todavía conserva las propiedades específicas de la conducta ritual (Turner 1980, 21).  El ganado es un símbolo cohesionador de estos diversos grupos emparentados, y el ritual del Santiago –se celebra anualmente a partir de del 25 de Julio hasta finales de Agosto– implica una continuidad con el pasado (Connerton 1989, 45). Pero, ¿quiénes celebran el Santiago? ¿cuál es la importancia del ganado en este ritual? La memoria del ganado es también la memoria de los ciudadanos del Valle, es decir, el ritual es portador de la conducta y de las relaciones entre familias y allegados. En un primer momento la memoria congrega a toda una familia. El cargo de organizar esta fiesta reposa en una persona en el Centro Poblado de Huayllaspanca, pero ésta no es el agente cohesionador sino la familia Vila Matos. En las invitaciones santiagueras es la familia quien te invita y es también la comunidad quien organiza esta fiesta.  Entonces, en un primer momento, el valor de la invitación es familiar convirtiéndose en el transcurso del ritual en un evento de la Comunidad. La memoria del ritual beneficia al ganado pues son los animales los agasajados por la Comunidad e invitados. El pasado reclama que cada año se les regalé el cariño a estos animales debido al trabajo intenso que realizan de par en par con sus dueños durante todo el año.

 Turner  menciona en El proceso ritual  (1988, 19), asimismo, también, Connerton (1989, 44), y es sobre el significado de los gestos estilizados, en el ritual del Santiago, para los participantes regulares. ¿Qué significa para mí el ritual del Santiago como participante irregular? Connerton menciona que representar un rito es siempre acceder a un significado (Connerton 1989, 44), el significado para mí del Santiago a grosso modo es conectarme a una tradición que se creía perdida. Es ejercitar mi memoria y acomodarme en el rol que se me otorga al interior de la comunidad que me hospeda. Performo un papel en un teatro al aire libre donde el ganado es el actor principal. La comunidad es, así, una enorme palestra donde mi nueva parentela me asigna funciones. Estas funciones, aparentemente, se van a deteriorar en la medida que estoy estudiando Antropología. En La selva de los símbolos, Turner problematiza el cómo los participantes tienen una visión sesgada o es más bien una posición conflictiva donde los diversos intereses no coadyuvan a obtener una comprensión total del ritual (Turner 1980, 29-30). Los ideales del ritual se vuelven dogmaticos y obstaculizan el análisis antropológico: entonces debo aislar el símbolo (ganado) de su contexto de actividad permitiendo una mayor aprehensión del ritual.

Así también el nombre del Santiago tiene valor simbólico de acuerdo al desarrollo del ritual (Turner 1988, 27). Se conoce al ritual de la herranza como “La fiesta del Santiago”; sin embargo, este nombre sufrió mutaciones. No hay una bibliografía clara que explique detalladamente esta mutación. No obstante el nombre Taita Huamani o Taita Orcco parece ser el más antiguo por su referencia a los cerros tutelares a los cuales acudían los campesinos para brindarles el pagapu respectivo. El pago se realiza con el objetivo de obtener una vasta variedad de flores (lima-lima, ccantuhuayta, huamanripa, huamansara, entre otras plantas) que adornan los sombreros de los santiagueros. Ahora el nombre de Taita Shanti es la superposición del Apóstol Santiago en detrimento de los cerros tutelares indígenas y del dios precolombino Illapa. El carácter ominoso del Apóstol Santiago se ha transformado en un símbolo de protección del ganado. Su nombre tiene el valor simbólico de abundancia y regocijo para el ganado.

Finalmente, como señala, el titulo del trabajo, los conceptos trabajados por Clifford Geertz en Negara: el estado teatro en el Bali del siglo XIX (2000) son vitales en el desarrollo del trabajo. La realización del ritual del ganado o de la herranza implica actuar dentro de un escenario, sin embargo, este escenario es la comunidad de por sí. Y el actor principal es el ganado (vacas, toros, ovejas); el culto al ganado es un eje integrador de la comunidad. El orden es la gratificación, es la ofrenda que brinda la familia y la Comunidad de Huayllaspanca al ganado. Es decir, el ganado es un símbolo de poder momentáneo. No responde a un acto espontáneo sino a un escenario rígido donde los roles ya están asignados a partir del compromiso de la familia que accede al cargo. En el Santiago los comuneros no manejan discursos de orden explícitos, es decir, mandamientos o reglas de comportamiento que brindan sentido a la vida de la comunidad. Son más bien los símbolos aprehensibles quienes internan a la comunidad en el estado de bienestar que produce el ritual del Santiago (Geertz 2000, 182). El nombre de las flores, la música para cada animal, los guapidos, la comida, el pago, el zapateo, los instrumentos de música son símbolos vivos pues estos han accedido a nuestras vidas así como nosotros nos hemos internado en el ritual.  La ontología del ritual, de pronto, descubre lo inevitable: el ganado representa la circulación de bienes materiales en comunidades campesinas y ganaderas. Garantiza el acceso a estos bienes a toda una serie de actores: los músicos, la tinyera, el violinista, los familiares, el dueño del Santiago, los trabajadores, los ebrios ocasionales que se suman al ritual, el pueblo entero adopta un rol en el Santiago. Afirmo que la Comunidad es el escenario ya que el ritual se comparte con todos los vecinos que poseen ganado: la cerveceada[3] permite ir de cada en casa. Y en cada parada se brindan honores a los animales. El Santiago es también una procesión de familias y de recursos. El asiento del rey era el eje del mundo (Geertz 2000, 189); en el caso del Santiago, la ubicación del ganado es el eje de la procesión de los santiagueros. El dónde se sienta el ganado  es el centro de la Comunidad durante el ritual del Santiago. La distribución espacial de las casas configura una serie de escenarios expectantes ya que éstas tienen un rol que cumplir, asimismo, son el continente de la reciprocidad. De esa manera, el ganado adquiere un status preponderante al interior de la comunidad. Un status frágil y momentáneo enmarcado dentro de una inversión de roles. Es el ganadero quien sirve a su ganado, el ganado reclama atención a través de los diversos dones que puede adquirir. El Santiago es un ritual de inversión de status (Turner 1980, 171) porque es un ritual cíclico regido por el calendario agrícola. Se realiza en la época de cosecha en el Valle proporcionando recursos para la realización de este ritual. El ganado ejerce autoridad ritual sobre sus superiores (los comuneros), los cuales aceptan de buen grado su degradación ritual. Ahora, ellos se degradan pues son servidores de animales que comúnmente son objeto de intercambio, venta y sacrificio. Se les eleva de status cuando se casan con un soltero de la comunidad, así como cuando se les brinda comida, bebidas y cantos. En ese sentido, el ganado se convierte en este ritual en un ser con potestad sobre los demás comuneros.

He dividido el trabajo en la explicación de tres actos centrales durante el ritual: Luci luci o el alumbramiento del ganado. Este rito inicia el proceso de transformación de la comunidad y de los integrantes de esta. La cerveceada o la procesión de la comunidad donde los integrantes de la comunidad afirman la posesión del territorio a través de la repartición de dones (cerveza, comida). Y finalmente la fiesta central o marcación donde se conjugan los actos anteriores y se revela el fin de esta fiesta.


(*) Estudiante de Antropología de la PUCP.

[1] Canción “Tayta Shanti”.  Taita Shanti: 22 cantos en wanca-español (Sergio Quijada 1974): “Ya llegamos, ya llegamos/ Señor Santiago,/ Ya llegamos, ya llegamos,/ Señora Gertrudis./ Bailaremos, bailaremos/ Con cariño; /Bebiendo traguito/ Alegrémonos.”

[2] Los datos los he cambiado para proteger el anonimato de la familia.

[3] La cerveceada es la procesión de fieles santiagueros. Van de casa en casa llevando cajas de cerveza que consumen en la nueva residencia. No obstante también son agasajados por los dueños de la casa con más cerveza, caña o chicha.

Anuncios